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¿TDAH O HERIDAS EMOCIONALES NO VISTAS?: UNA REFLEXIÓN DESDE EL COACHING

En los últimos años, el diagnóstico de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) se ha vuelto cada vez más común. Tanto en niños como en adultos, muchas personas encuentran en esta etiqueta una explicación a su dificultad para concentrarse, organizarse o regular sus emociones. Sin embargo, como coach especializada en Sistema Familiar transgeneracional y acompañante en procesos de autoconocimiento, es fundamental abrir la mirada y hacernos una pregunta incómoda pero necesaria:

¿Es realmente TDAH lo que estamos viendo, o es una respuesta emocional más profunda que ha sido pasada por alto?

Cuando el síntoma es solo la punta del iceberg.
El TDAH tiene criterios clínicos específicos. Sin embargo, muchos de sus síntomas como la distracción, la inquietud interna, la impulsividad o el olvido también podrían ser manifestaciones de estrés crónico, traumas infantiles, ansiedad, o incluso patrones heredados a nivel transgeneracional. En mi práctica como coach, he percibido cómo estos comportamientos pueden estar relacionados con experiencias no integradas: un entorno familiar inestable, la necesidad constante de validación, heridas de abandono, o cargas emocionales del linaje que nunca fueron procesadas.

Para algunos profesionales, colocar la etiqueta de TDAH puede ser una solución práctica. Existen protocolos estandarizados, escalas de evaluación y tratamientos farmacológicos disponibles. Pero ese enfoque,  puede convertirse en una forma de evitar entrar en el terreno más complejo del mundo emocional del paciente. Diagnosticar sin profundizar puede dar alivio momentáneo, pero también puede limitar la posibilidad de una comprensión más integral del ser humano que tenemos delante.

Necesitamos una mirada más humana y holística. Desde el coaching y otras disciplinas conscientes, estaria bien establecer una mirada más amplia. En lugar de correr a etiquetar, preguntamos:

¿Qué ha vivido esta persona que podría explicar su forma de estar en el mundo?

¿Qué emociones no expresadas están pidiendo atención?

¿Qué creencias o historias familiares están influyendo en su comportamiento actual?

No se trata de negar la existencia del TDAH, a veces, lo que más necesita una persona no es una etiqueta, sino ser escuchada, vista y validada en su totalidad. En un mundo que busca respuestas rápidas, recordar la complejidad de la experiencia humana es un acto de valentía. Etiquetar puede ser útil, pero reducir a una persona a un diagnóstico sin explorar su historia emocional es una forma de invisibilizarla.

Como coach, tengo la responsabilidad de abrir espacios donde las personas puedan reconectarse con su verdad interior, más allá de los diagnósticos, más allá de las etiquetas.

 

 

 

 

 

 

Redacció

Redacció

Sandra Granado CEO de ladonaesactualitat.cat Coach especializada en Sistema Familiar y Transgeneracional