MADRES Y EL SINDROME BURNOUT

Muchas madres nos exigimos mucho más de lo que deberíamos, parece que tenemos un gen del sacrificio dentro de nuestro cuerpo. Parece que el sufrir y el estar agotadas y quemadas todo el tiempo es lo normal cuando se es madre… Parece que padecer el Sindrome de Burnout   es lo normal y lo que está socialmente aceptado para ser ‘buena madre’. Pero claro, también para ser buena madre, además de estar quemadas emocional y físicamente, debemos tener una sonrisa ante el mundo.

El Síndrome de Burnout es la respuesta del organismo cuando ha estado sometido demasiado tiempo a un período de estrés intenso, sin descanso, donde las emociones y el físico están al límite de forma prolongada. No solo las madres pueden estar afectadas por éste síndrome, personas que trabajan en situaciones de gran tensión como trabajadores sociales, psicólogos, psiquiatras, personal de centros penitenciarios, teleoperadores, etc. también pueden padecerlo.

 

Una madre puede sentir éste Síndrome de Burnout de forma muy intensa con síntomas psicosomáticos donde dolores físicos y dolores emocionales están a la orden del día. Una madre con éste síndrome se siente agobiada y cansada todo el tiempo. Además, sentirá impotencia, desesperación y tristeza las 24 horas del día. Si no se trata, a la larga estas madres empezarán a perder su capacidad de disfrute por la vida, perdiéndose momentos maravillosos en familia (no porque no los vivan, sino porque no los disfrutan).

 

Pensamientos que delatan tu agotamiento

Además de los síntomas que puedes padecer tanto físicos como emocionales también existen algunos pensamientos que pueden hacer que sientas que la maternidad está jugándote una mala pasada. Existen algunos pensamientos delatores que pueden decirte (y avisarte si quieres prestarles atención) que estás padeciendo el Síndrome de Burnout. Si te das cuenta de que tienes estos pensamientos o parecidos, entonces deberás plantearte  cambiar en tu vida para estar mejor (como pedir ayuda y buscar tiempo de relax para ti) y combatir éste síndrome.

¿Cuáles son algunos de los pensamientos que pueden delatar que no estás nada bien?

  1. No tengo ganas de levantarme de la cama, estoy más cansada que anoche.
  2. No tengo ganas de hacer nada.
  3. Tengo que hacer mil cosas pero no puedo más, no tengo ganas ni de ducharme.
  4. Voy en piloto automático, nada me importa.
  5. Siempre soy yo la que tengo que hacer TODO.
  6. Nadie me ayuda y no tengo fuerzas para seguir.
  7. Sería capaz de dormirme de pie.
  8. ¿Está llorando otra vez? No quiero levantarme del sofá.
  9. Parece que todo el mundo es feliz menos yo.
  10. Si me canso tanto será que no soy buena madre.
  11. Sin café no puedo funcionar.
  12. Esta noche me gustaría irme a dormir temprano, pero sé que es imposible.
  13. Tengo que buscar un rato para dormir una siesta, aunque solo sean 5 minutos.
  14. ¿Y si dejo a mis hijos con la tele puesta mientras descanso?
  15. No recuerdo lo que es estar tranquila.
  16. No quiero levantarme otra vez en la madrugada, no tengo fuerzas para más.
  17. Soy un zombie.
  18. No soy capaz de hacer las cosas bien.
  19. No valgo para nada.
  20. Cualquier madre es mejor que yo.
  21. Me siento absorbida, esclava, sin libertad…
  22. Siento que esta vida no es para mí.
  23. Amo a mis hijos y a mi pareja, pero estoy enfadada todo el tiempo con ellos.
  24. Quiero estar feliz, pero algo dentro de mí me lo impide.
  25. Solo quiero estar bien pero NO puedo.

Si tienes pensamientos de este tipo u otros similares, es necesario que recuerdes que no tienes que ser una madre perfecta para que todo vaya bien. Ni tampoco una madre todoterreno. Solo necesitas ser una madre feliz. Con tus defectos y tus virtudes eres perfecta para los tuyos.

 

Rosa Lopéz

Educación infantil

 

 

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