VIVE EN MAYÚSCULAS

Las carencias que proyectamos son las que atraen a aquel tipo de persona que menos nos conviene y la que nos obliga a posicionarnos y decidir qué es lo que queremos en nuestra vida. O por el contrario a vivir en una perpetua insatisfacción, dejando que otro decida qué, cuándo y cómo debemos forjar nuestro camino.
Cuando buscamos en los demás aquellas cosas que creemos que nos harán felices nos estamos olvidando de que nadie debería tener tanto poder como para decidir algo tan importante por nosotros.

 

Pero claro, ¡qué fácil es echarle la culpa a los demás de lo que nos sucede! Así, eludimos la responsabilidad de aquello que no nos gusta y por la que pagamos las consecuencias. Al fin y al cabo, ¿no somos quién consentimos que alguien externo marque las pautas de nuestro destino?

Tenemos la oportunidad de cambiar eso. Descubrir las verdaderas necesidades que hay en nosotros. Y, en todo caso, en base a eso encontrar a la persona que nos acompañe en nuestro camino para que lo haga más ameno. Sin necesidad de experimentar los apegos que nos llevan a cambiar esas necesidades y perdernos en las de otro, dejando de lado nuestra esencia y con ello vagando por la vida sin rumbo, sumidos en la desesperanza y el anhelo de tiempos mejores dejando en manos de los demás nuestra felicidad y nuestros sueños.

Si cada día al levantarte esperas que tu entorno cambie para sentirte mejor, debo decirte que eso nunca sucederá. Porque el único cambio posible es el que radica en ti. Si tú cambias todo cambia, porque tu percepción de las cosas será distinta.

El punto de partida está en el amor, el respeto y el autoconocimiento que te debes a ti mismo. Aceptando aquellas cosas que no te gustan de ti y entendiendo que la exigencia debe dejar paso a la honestidad y la tolerancia como base de la relación que tenemos con nosotros mismos.
Pensar que la felicidad no siempre pasa por estar con alguien, sino por disfrutar de aquellas pequeñas cosas del aquí y ahora, porque el presente es lo único que tenemos y al que menos atención le prestamos.

 

Por lo tanto, de ti depende que vivas en la constante depresión del pasado, por vivido como tiempo mejor, o por vivido como tiempo a olvidar. En la ansiedad del futuro que nunca llega y se escapa en la insatisfacción de no alcanzarlo. O en el disfrute de los olores, los sabores, los colores, los sentires, viviendo un eterno presente sin fin en el que vamos dibujando los renglones de nuestra vida. Con paso firme, cabeza alta y sonrisa por bandera.
Te insto, te pido, te exijo que te des la oportunidad de ser feliz, porque para eso hemos venido. Para encontrarnos, para entendernos, para disfrutarnos. Muy a pesar de todo lo que nos rodea, porque todo eso es efímero.

Libérate de todo aquello que te oprime y VIVE en mayúsculas. Aprende de tus errores, porque los vas a cometer. Pero no te culpes por ello. Porque toda vivencia es aprendizaje y de ella sacarás maestría. Maestría para no volver a transitar ese sendero, sino el siguiente con otra lección por aprender.

 

 

Inma Orrego

Escritora y coach inteligencia emocional

 

 

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