TABÚS Y CONFESIONES DEL ARTE

Aunque seas una apasionada o apasionado de la creación artística ante una pintura o escultura ¿te ha descubierto haciendo esta confesión?:

“Es que yo… No entiendo de arte.”

¿Pero, de verdad piensas que no? Personalmente, como creadora, tengo mis serias dudas.

Mil veces, contemplando una obra he oído comentarios como:
“… Me encanta, me hipnotiza y no puedo apartar la mirada, se me pone el vello en punta…. Pero… No entiendo de arte”

 

¿Paradójico?
Los ecos que nos llegan del mercado del arte con sus modas, gurús y tendencias, pareciera que han de dictar nuestros gustos, eclipsando nuestra seguridad en nosotros mismos en expresar lo que de verdad sentimos y apreciamos ante un cuadro o una escultura.

Los precios de varios millones de euros que algunas obras alcanzan en subastas aún nos acaban de desconcertar más, no sabiendo comprender el porqué de esas diferencias tan abismales entre una pintura u otra.

Finalmente cedemos nuestro poder ante esa aparente realidad y no damos fuerza, valor o crédito a algo tan potente que ha sacudido nuestra emoción.

No cabe duda que tener una cultura al respecto, haber estudiado historia del arte o a artistas en particular, ir a museos, visitar palacetes e Iglesias, centros culturales, nos va a hacer saborear más profundamente una obra.
Poder ubicarla en una época, las diferentes corrientes, las influencias del momento con respecto a todo lo que aconteció en la historia y cómo marcaron al artista, o conocer a un pintor o escultor en concreto, profundizar en su creación, técnica y legado, nos acercará a decodificar el simbolismo más recóndito de su lenguaje. El diálogo de esa creación con nosotros, de establecerse, será más pleno.

Otra tema es qué conecta más con uno u otro, si un paisaje impresionista, una composición abstracta o un retrato hiperrealista, cada uno se sentirá más atraído por una de las vertientes creativas, dándole más valor a una u otra, ello es totalmente subjetivo.

Pero el arte en realidad es un lenguaje universal, que se comunica e impresiona no importando qué idioma hables.

No solo es muy visual dando comprensión casi instantánea de una escena compleja, sino que la vibración de los colores, la composición, la energía de las pinceladas se comunican con nosotros a un nivel más profundo de lo consciente.

A mí me gusta ver el arte como el alimento del alma. E igual que si no somos conocedores de las últimas tendencias culinarias, sabremos, al saborear un bocado, si nos gusta o no, sin dudar podemos elegir y ser sabios en cómo nutrir nuestra alma.

El arte más que entenderse… se siente, y cada uno es la máxima autoridad con lo que respecta a uno mismo y a su sentir.

Así que sin tabús, ni complejos, si lo que tienes ya es pasión por el arte, disfrútalo sin medida, que por suerte, no engorda.

 

Elvia Cor
Escultora y pintora

Col·laboradors

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